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Etcétera en el Fesival Jazz al Parque
de Bogotá en su versión 2011
“Orejas y mente abiertas”1, es lo único que se necesita para escuchar a Etcétera, este joven trío, que sin duda fue lomenos jazz de todo el festival. Es injusto y poco apropiado encasillar a una agrupación cuyo nombre significa literalmente “y lo demás”; pero después verlos en escena, creo que este grupo no sería lo mismo sin su sonido algo crudo e irreverente, un poco de minimalismo, free jazz y mucha fusión jazz-punk.
A eso de las dos de la tarde, después de una gran presentación del trío de Gina Savino, sería el turno para Etcétera,que sin hacerse esperar demasiado, inició su función con Rashomon,
un tema basado en una película homónima de Akira Kurosawa. Desde el primer instante hicieron evidente toda su esencia en el escenario, y con mucha improvisación, las palabras quedaron fuera del universo; los tres instrumentos con sus intérpretes eran suficientes para decir lo necesario… el público quedó atrapado, y solo quedaba esperar las sorpresas que este “toque” prometía. Así el segundo tema se abrió paso entre gritos y aplausos de un público entusiasta más no multitudinario. Cenador es el título de este tema, no sé si es una burla ortográfica o sea referente a su significado literal, pero en medio de todo con Etcétera esto no importa, pues cambiando un poco el dicho “un sonido vale más que mil palabras”: la música habla sola. En este momento el público ya se sentía desinhibido y comenzó a interactuar “musicalmente” con el trío, una de esas ventajas de la música al aire libre. Además, el sonido de un aguacero bogotano y la alarma de un carro en la distancia acompañaban la música de Etcétera; me atrevería a decir que esto no molestó en absoluto a los músicos, más bien este ruido, se convertía en un elemento más de composición.
Cuadros, tema basado en Sueños, otra película de Akira Kurosawa, mostró otra faceta de esta agrupación: plantear ambientes con mucha improvisación dejaban un gran espacio para la imaginación del oyente que con facilidad se metía en un universo ajeno a la realidad. Desde mi experiencia, cuando me dicen la palabra sueño, pienso inevitablemente en Salvador Dalí, y en medio de la música se cruzaban por mi mente las imágenes de Un perro andaluz y La persistencia de la memoria, demostrando que en la música como en la vida “no hay verdades sino interpretaciones”.
Cuando el final se iba acercando, un último tema titulado El Pun, haciendo alusión al punk, nos mostró que cada día es más difícil definir lo que está o no dentro de ese gran género llamado jazz,pues en este tema se hizo evidente más que en cualquier otro momento la estética punk que caracteriza a Etcétera. Si en medio del público había algún tradicionalista del jazz, este tema le pudo causar gran molestia, pero en el lenguaje deEtcétera el “qué dirán” no tiene importancia alguna, y en mi opinión, estas son las fusiones que rompen la monotonía que impide la evolución.
Como ya dije Etcétera fue lo menos jazz de Jazz al Parque, fue la propuesta más joven y original en medio del festival que le dio gusto –o disgusto- a todo tipo de público. Cuando me dirigía a la salida me encontré con la carpa de una tienda homónima a mi apellido, y no me fui sin antes comprar el primer disco de esta agrupación -que por cierto estaban estrenando en el festival- y cuyo título es gráfico: “(…)”. Al abrirlo me encontré con una frase de Andrei Tarkovsky que con palabras expresaba lo que acababa de escuchar en notas y sonidos: “El artista nunca trabaja bajo condiciones ideales. Si estas existieran su trabajo no existiría ya que él no vive en un burbuja (…) el artista existe porque el mundo no es perfecto; el arte sería inservible si el mundo fuera perfecto (…) el arte nace de un mundo enfermo, mal diseñado”.
1 Palabras de José Perilla, comentarista de Jazz al Parque 2011.
Etcétera
Juan David Rubio – batería, Diego Posada – saxofón tenor, William Pérez – guitarra eléctrica

New York City - NY
Foto: María Bulla